RELATOS CRUISING




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MAMADA A UN DESCONOCIDO

Hola soy Braulio y quiero contarles una de mis últimas experiencias gay. Por si no me recuerdan, vivo en España, en un pueblo del Levante español, tengo 40 años y mido 1.65 con 80 kilos de peso y me conservo bien debido al ejercicio que hago 
sobre todo natación y gimnasio. Por aquí en mi ciudad que no es muy grande en cuanto a habitantes se refiere es difícil el tener sexo gay.
Fui a una localidad distante un centenar de kilómetros de casa pues debía visitar a un familiar mío que hacía meses que no veía, ya que él se trasladó buscando trabajo. Al final logró emplearse en una cafetería donde además su esposa trabajaba de limpiadora. Normalmente aprovecho estos viajes para tener sexo gay en estaciones de trenes o autobuses, en sus aseos y con desconocidos pues es una cosa que me da mucho morbo. Ya ha tenido varias experiencias en este tema de cruising que ahora esta tan de moda.
Yo me hallaba de permiso en la empresa y estando algo aburrido me incliné por visitar a este familiar. No soy muy amante de conducir por las carreteras y más sobre todo de noche, por lo que opté por coger el tren regional y en un par de horas me traslado a esta población cercana a Valencia.
Al llegar a esta ciudad bajé de la estación férrea y camino de la vivienda de mi ahijado me encontré a un joven de unos 20 años, mulato, con el pelo cortito, muy guapo, con un cuerpo escultural, sin nada de grasa, vestido con ropa normal una camiseta de manga corta y un pantalón vaquero color azul. Me pidió que le diese fuego, pues yo iba fumando un cigarrillo, y al acercarle el mechero me deslumbró su mirada. Con su otra mano me toco mi bulto y le dije si tenía sitio. Me dijo que vivía muy cerca de la zona y me pidió le invitase a almorzar o tomar algo en un bar cercano. Su nombre era Andrés. Tras desayunar yo, un café y un par de tostadas, el chaval se comió un bocadillo de jamón y queso y una coca cola acompañado de unas aceitunas y un café sólo.
Llegamos a su casa, que estaba vacía y no había nadie, y pasamos al comedor donde me empezó a morrear y besar. Le dije que se tranquilizara y cuando me di cuenta ya se había sacado la polla por el pantalón ya que no llevaba slip y se la estaba tocando con su otra mano. Se notaba que estaba 
impaciente. Yo comencé a desvestirme y no paraba de acariciarlo. Me dijo que llevaba unas semanas sin sexo y tras quitarse la escasa ropa le pude ver desnudo en su totalidad. Su cuerpo me llamó la atención ya que tenía realmente una bonita figura, todo moreno, con un pecho sin vello y que unido a su fisonomía llamaba poderosamente la atención.
Sin apenas vello, tan solo en la zona genital, me incliné y comencé a chupar su pene que poco a poco crecía ante mí. No era muy grande, calculo que le medía unos 16 centímetros. Su sabor era fuerte con olor a macho y ello provocó en mi una erección que él supo atajar pues con su mano empezó a darme placer y fue masturbándome poco a poco, paso a paso, sintiendo un gran placer.
Imagen 11 de 12  -  44 kBApenas hablaba y tras decirle lo guapo que era se arrodilló ante mí, encima de la cama y me pidió que se la chupara. La tenía ligeramente curvada hacía un lado pero conforme la chupaba iba creciendo. Estuve diez minutos dándole con mi lengua, sobre todo haciéndole círculos en la punta de su pene y el gemía del gusto. Me pedía más y más y suspiraba  de placer, sus ojos estaban cerrados, pero en su  rostro se notaba el rasgo de la felicidad.
Me dijo antes de empezar, de ponerse un preservativo, pero no le dejé y me anunció que se venía, tras mi trabajo sobre su pene y testículos. Sus gemidos y espasmos eran evidentes y le dije que se corriera en mi boca. Me lanzó varios chorros de espesa leche caliente que tragué con sumo gusto y morbo y tras acabar se sorprendió de que no hubiese escupido su néctar. Le dije que me gustó desde el principio y que quería probar su esperma que tenía un sabor agridulce. No sabía que hacer, no se esperaba este hecho que es poco usual en mí, pue
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s normalmente no me trago el esperma, pero en esta ocasión me cautivó su belleza, sus rasgos, su personalidad.
Me besó por haberle proporcionado una gran mamada como nunca recordaba, me dijo y se dedicó a mi polla. Esta ya goteaba líquido pre seminal y comenzó a lamerla con su boca poco a poco, cuando estaba a punto de explotar, paraba y me dejaba con las ganas de correrme. Así me tuvo un cuarto de hora donde pude gozar pues sus lamidas, caricias y besos por doquier iban desde mi pene a los genitales, muslos, cuello, pecho y boca y al final le anuncié mi venida. Retiró su lengua y con las manos empezó a hacerme una paja hasta que inexorablemente me corrí en sus manos arrojando varios trallazos de lefa.
Tras descargar encima de mi abdomen y entre sus manos, procedió a limpiarme y se colocó un preservativo pues de nuevo se había empalmado y me dijo que me quería follar. Me puse a cuatro sobre la cama grande y amplia y tras meterme varios dedos y ponerme lubricante, comenzó a introducirla en mi culo. Al principio costó un poquillo meterla, pero después sentí un gran gusto cuando poco a poco desaparecía el dolor inicial y daba paso a unos minutos de bonita sensación placentera. Él estaba como absorto sobre mí y veía como disfrutaba penetrándome.
Tras un buen rato apretando y sacando su polla se corrió dentro del condón, mientras sus labios se acercaban a los míos y me daba suaves caricias. Me aseguró haberse sentido muy a gusto con la mamada otorgada por mí y por haberme follado, tras varias semanas sin sexo y al final me volvió de nuevo a pajear pues yo me había excitado cuando me estaba follando.
Imagen 10 de 12  -  40 kBMe pidió que le follase a él, pero le dije que no podía retrasarme de mi cita, pues estando con él había sonado varias veces mi móvil y tras mirar las llamadas eran las de mi ahijado que me envió un mensaje diciendo estar preocupado por mi tardanza, pues yo le había anunciado mi llegada con antelación.
Nos despedimos con un sensual beso en la boca y de nuevo al irme me tocó mi bragueta con sus manos, diciendo que era una pena que viviese tan lejos de él, porque de haber vivido en la misma población, a buen seguro no hubiese sido esta la única cita entre ambos.